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España juega su carta maestra en IA: la candidatura de 5.000 millones a la gigafactoría europea

España juega su carta maestra en IA: la candidatura de 5.000 millones a la gigafactoría europea

España juega su carta maestra en IA: la candidatura de 5.000 millones a la gigafactoría europea

España quiere que la inteligencia artificial también se fabrique en español. El Gobierno ha puesto en marcha la candidatura para que el país acoja una de las gigafactorías europeas de inteligencia artificial, una infraestructura de cómputo que, de salir adelante, movilizaría alrededor de 5.000 millones de euros de inversión público-privada. La ventana para presentar la candidatura se cierra el 12 de noviembre de 2026, así que el reloj ya corre.

No es un proyecto improvisado. Forma parte de IA360, la hoja de ruta que el Ejecutivo ha presentado para colocar a España entre los cinco países del mundo con mayor dinamismo en inteligencia artificial, según el índice de la Universidad de Stanford, donde el país ya figura séptimo a nivel global y segundo en Europa. La gigafactoría sería la pieza más ambiciosa de ese plan: la infraestructura capaz de entrenar y desplegar los modelos de IA más avanzados del continente.

Quién está detrás de la candidatura

La candidatura no la presenta solo el Gobierno. La lidera un consorcio público-privado en el que participan la Administración General del Estado, la Generalitat de Cataluña, Banco Santander, ACS, Telefónica y Multiverse Computing, la compañía vasca de computación cuántica que se ha hecho un hueco entre las startups tecnológicas más valoradas del país.

La estructura de capital del proyecto ya está diseñada. El Consejo de Ministros autorizó una inversión de 719 millones de euros a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT). Los tres grandes inversores privados, Banco Santander, ACS y Telefónica, controlarían de forma conjunta el 47% del capital de la sociedad, con una participación individual del 15,67% cada uno. Con la entrada de Multiverse Computing, con un 4%, el bloque privado alcanzaría el 51% y asumiría el control, mientras el Gobierno ostentaría un 47,99% a través de la SETT y la Generalitat dispondría inicialmente de un 1%.

Además, España ha pagado una contribución voluntaria de 300 millones de euros a la Empresa Común Europea de Informática de Alto Rendimiento (EuroHPC), el organismo con sede en Luxemburgo que gestiona la convocatoria.

Qué se juega en términos técnicos

La gigafactoría aspiraría a contar con 100.000 aceleradores de IA operativos en 2028 o 2029: una capacidad de cómputo pensada para entrenar los modelos más avanzados y dar servicio a empresas e investigadores de toda Europa. No sería un centro de datos más, sino una de las siete instalaciones de esta escala que la Unión Europea quiere repartir entre sus Estados miembros.

El calendario que maneja el Gobierno es ambicioso. Si la candidatura sale adelante, la construcción comenzaría en febrero de 2027 y la instalación abriría en 2028. Queda pendiente el detalle que más interesa a los inversores: la ubicación exacta.

Dos factorías ya en el bolsillo

Mientras la gigafactoría sigue en la mesa de Bruselas, España ya se ha asegurado dos factorías de IA de menor escala: una en Barcelona y otra en Galicia, esta última en el Centro de Supercomputación gallego. La inversión del proyecto gallego, conocida a mediados de octubre, asciende a 82 millones de euros, de los cuales 24 millones proceden del Gobierno de España.

El ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, se ha mostrado “convencido” de que España logrará también la gigafactoría. El ministro recordó además que España es el único país de Europa que cuenta con una agencia de supervisión de la inteligencia artificial, la AESIA.

El contexto: soberanía digital como política de Estado

La apuesta por la gigafactoría encaja con una tendencia más amplia en la política tecnológica española de 2026: la soberanía digital. Este mismo mes se confirmó que España dejará de depender de Palantir para su infraestructura de análisis de datos militares, con Indra y Telefónica como principales beneficiarios de la transición. El Gobierno también ha lanzado un plan de modernización de la criptografía poscuántica.

Qué significa para las empresas y el empleo

Más allá del cómputo, IA360 incluye medidas para que la IA llegue a la economía real. El plan articula la Red NEURONA, una red de centros donde las pymes podrán probar soluciones de IA con sus propios datos, y un bono empresarial de 600 millones de euros para financiar proyectos reales de integración de IA, no simples suscripciones. El objetivo declarado es involucrar a 25.000 empresas, con un piloto en el primer semestre de 2027.

La construcción y operación de una instalación de esta escala requeriría perfiles técnicos muy cualificados: ingenieros de sistemas, especialistas en refrigeración y eficiencia energética, y equipos de operación de centros de datos. España ya tiene bazas que jugar en esa negociación: energía limpia y barata y redes de fibra extensas.

Los riesgos y las dudas

No todo es un camino de rosas. La adjudicación no está ni mucho menos garantizada: otros países europeos compiten por las mismas siete plazas, y la convocatoria de EuroHPC evalúa criterios técnicos y financieros exigentes. IA360 tampoco detalla todavía una vía alternativa si la candidatura no prospera.

También quedan preguntas abiertas sobre el modelo energético de una instalación de este tamaño, en un momento en que los centros de datos consumen ya una parte creciente de la electricidad europea. El Gobierno contempla que la futura gigafactoría se diseñe desde el principio bajo el nuevo decreto de centros de datos que espera aprobar antes de las elecciones, un marco que previsiblemente incluirá exigencias de eficiencia.

Aun así, la candidatura marca un momento de inflexión: España ha pasado de ser un consumidor de infraestructuras tecnológicas a querer fabricarlas. El 12 de noviembre se sabrá si Europa le concede la plaza.

Frequently Asked Questions

¿Qué es una gigafactoría de IA?

Es una infraestructura de computación de gran escala diseñada para entrenar y desplegar modelos de inteligencia artificial avanzados. La Unión Europea impulsa siete de estas instalaciones, y España compite por albergar una con una capacidad prevista de 100.000 aceleradores de IA operativos.

¿Cuánto dinero moviliza la candidatura española?

El proyecto prevé movilizar alrededor de 5.000 millones de euros de inversión público-privada. El Gobierno ha autorizado 719 millones a través de la SETT, y los socios privados (Banco Santander, ACS, Telefónica y Multiverse Computing) aportarían el resto hasta alcanzar el control del 51% de la sociedad.

¿Cuándo se sabrá si España consigue la gigafactoría?

El plazo de la convocatoria de EuroHPC termina el 12 de noviembre de 2026. Si la candidatura española sale adelante, el plan prevé el inicio de la construcción en febrero de 2027 y la apertura de la instalación en 2028.

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