Cómo crear contraseñas seguras y recordarlas sin usar la misma en todas partes
La mayoría de los problemas de seguridad en una cuenta no empiezan con un ataque sofisticado. Empiezan con una contraseña débil, repetida en varios servicios, que alguien consigue en una filtración y prueba en otros sitios. La buena noticia es que no hace falta memorizar decenas de claves complicadas. Hace falta un sistema sencillo, que puedas mantener todos los días, y unas cuantas decisiones que tomas una sola vez.
Paso 1: crea una frase, no una palabra con números
Una contraseña fuerte no tiene que parecer un código secreto. Una frase larga y personal suele ser más segura y mucho más fácil de recordar que una palabra corta con un número al final. Piensa en una frase que solo tú entiendas, por ejemplo una combinación de palabras sin relación evidente, y añade algún número o símbolo en medio, no siempre al final.
Evita datos que cualquiera pueda encontrar en tus redes sociales: tu fecha de nacimiento, el nombre de tu mascota, tu equipo favorito o el nombre de tus hijos. También evita las claves más usadas, como combinaciones de números en orden o la palabra contraseña seguida de un número. Si una clave se puede adivinar mirando tu perfil público, no es una buena clave, por larga que parezca.
Paso 2: usa un gestor de contraseñas y olvídate de memorizarlas todas
Un gestor de contraseñas es una aplicación que guarda tus claves cifradas y las rellena por ti cuando entras en una web o una aplicación. Solo tienes que recordar una contraseña maestra, la del propio gestor, y el resto queda guardado de forma segura. Tanto iPhone como Android incluyen opciones integradas para guardar claves, y también existen gestores independientes con aplicaciones para el móvil y el ordenador.
Para empezar, elige un gestor, crea una cuenta con una contraseña maestra larga y activa su desbloqueo con huella o reconocimiento facial si tu teléfono lo permite. Después, guarda en él las cuentas que más usas: correo, banco, redes sociales y tiendas. Cuando entres en un servicio nuevo, deja que el gestor genere una clave larga y aleatoria. No tienes que recordarla, porque el gestor la guardará por ti.
Paso 3: nunca repitas la misma contraseña en dos sitios importantes
Repetir una clave es el error que más daño hace. Si una tienda pequeña sufre una filtración y tu clave queda expuesta, quien la tenga puede probarla en tu correo, en tu banco y en tus redes sociales. Por eso, aunque una clave te resulte cómoda, no debe compartirse entre servicios.
Empieza por las cuentas más sensibles: correo electrónico, banco, cuentas de la Administración y redes sociales. El correo es especialmente importante, porque con acceso a tu correo se pueden restablecer muchas otras contraseñas. Dale a cada una de estas cuentas una clave única, generada por el gestor si puedes, y distinta de todas las demás.
Paso 4: activa la verificación en dos pasos donde esté disponible
La verificación en dos pasos añade una segunda comprobación al entrar en una cuenta, además de la contraseña. En la mayoría de los casos es un código que recibes en una aplicación de autenticación o que genera tu teléfono, aunque algunos servicios también permiten usar una llave de seguridad física o un mensaje al móvil. Con esta capa activa, una contraseña robada por sí sola no basta para entrar.
Actívala primero en tu correo, tu banco y tus redes sociales. En los ajustes de seguridad de cada cuenta, busca una opción con un nombre parecido a verificación en dos pasos, autenticación en dos factores o inicio de sesión en dos pasos. Sigue los pasos que te indique el servicio y guarda los códigos de recuperación en un lugar seguro, por ejemplo dentro del propio gestor, por si pierdes el teléfono.
Paso 5: revisa si alguna clave se ha filtrado y actúa sin pánico
De vez en cuando, conviene comprobar si alguna de tus cuentas aparece en una filtración conocida. Algunos gestores y navegadores avisan por sí solos cuando una clave guardada aparece en una filtración. También puedes revisar los avisos de seguridad de tus cuentas principales, donde suelen aparecer inicios de sesión desde dispositivos nuevos.
Si descubres que una clave se ha filtrado, cambia esa contraseña cuanto antes, y cambia también la misma clave en cualquier otro sitio donde la hubieras repetido. Después, revisa la actividad reciente de la cuenta y cierra las sesiones en dispositivos que no reconozcas. Si se trata de tu correo o tu banco, cambia la clave desde un dispositivo que sepas seguro y revisa si se han añadido reenvíos, dispositivos o métodos de pago que no sean tuyos.
Paso 6: comparte y recupera claves sin atajos peligrosos
Hay situaciones en las que necesitas compartir una clave, por ejemplo una cuenta familiar de una plataforma de vídeo. En ese caso, usa la función para compartir del gestor si la tiene, en lugar de enviar la clave por un mensaje o un correo que quedará guardado en varios sitios. Y cuando dejes de compartir una cuenta, cambia la clave.
También conviene preparar la recuperación antes de necesitarla. Revisa que el correo y el teléfono de recuperación de tus cuentas importantes estén actualizados, y que puedas entrar en ese correo de recuperación. Si pierdes el acceso al correo principal, recuperar el resto se vuelve mucho más difícil. Guarda los códigos de respaldo de la verificación en dos pasos en el gestor, no en una captura de pantalla suelta en la galería.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la mejor forma de recordar muchas contraseñas?
Usa un gestor de contraseñas y recuerda solo su contraseña maestra, que debe ser larga y única. El gestor genera y guarda el resto de claves por ti, y las rellena al entrar en cada web o aplicación, así que no necesitas memorizarlas todas.
¿Es malo usar la misma contraseña en varias cuentas?
Sí, porque si una de esas cuentas sufre una filtración, la misma clave puede probarse en tu correo, tu banco y tus redes sociales. Cada cuenta importante debe tener una clave única, y el correo debe tratarse como la cuenta más sensible de todas.
¿La verificación en dos pasos sustituye a una buena contraseña?
No, la complementa. Una buena contraseña única es la primera capa, y la verificación en dos pasos añade una segunda comprobación, como un código de una aplicación de autenticación. Juntas hacen mucho más difícil que alguien entre en tu cuenta aunque consiga tu clave.
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